viernes, julio 20, 2007

Churín

en juguetes viajeros

Churin es una apacible localidad ubicada a 207 km de Lima, las empresas Espadín o Estrella Polar nos pueden llevar hacia allá, el recorrido es por una carretera en buenas condiciones hasta el poblado de Sayán, en adelante el camino se vuelve bastante tortuoso y largo, luego de 6 horas llegamos a nuestro destino, un pueblo enclavado en un valle bastante estrecho, donde su fama de baños medicinales lo ha transformado en una localidad con bastante movimiento en los feriados, los males que dicen curar son muchos: reumatismo, acné, stress. y un largo etcétera...

Dentro de los lugares más concurridos se encuentran Los baños la juventud, Tingo, los baños de fierro y La Meseta, con aguas cálidas y super relajantes, donde grandes y chicos retozan alegremente junto a personas mayores que buscan el alivio de sus dolencias, particularmente en La Meseta me divertí bastante ya que cuenta con una piscina grande, lo único malo es el poco cuidado que tiene el complejo, deja que desear su infraestructura.

De los baños, los mejores, (curiosamente), se encuentran fuera de Churín: Picoy y Huancahuasi estos destacan enormemente, ya que por lo visto fueron recientemente habilitados, pero todavía tienen inconvenientes para funcionar, un poco de desorden y servicios higiénicos aún por terminar, fácil te encuentras cara a cara con alguien "meditando" o cambiándose de ropa, de más está decir que faltan vestidores. Una placa recordatoria en una de las paredes nos enrostra la presencia de Fujimori y el cariño que muchos de por ahí le tienen, no por nada dicen que el popular chino tenía en Huancahuasi su lugar preferido para baños medicinales, quizá también por el cielo, que a la hora que lo visitamos se veía espectacular.

Nuestro campamento se estableció a 2km del centro de Churin, si bien en el día hacía bastante calor, por la noche la temperatura bajaba bruscamente, esto hizo tititar a más de uno dentro de las carpas, un detalle es la poca presencia de lugares para acampar, los hoteles abundan por toda la ciudad, pero en feriados se llenan y duplican su tarifa.

Hoteles de diversos tipos, restaurantes campestres, deliciosas truchas, magníficos paisajes que sin duda harán del viaje un relajo asegurado, el camino es largo y penoso, pero vale la pena, lo recomendable es ir en Abril y Mayo, para apreciar el verdor en todo su esplendor.

Hartas fotos aquí





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